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Relación a distancia: guía práctica para las parejas que viven lejos

Relación a distancia: qué dice la investigación, llamadas sin control, visitas y dinero, confianza y celos, ideas de citas y cómo planear el reencuentro.

Escrito por el equipo de Venna Actualizado el · 8 min de lectura

Lo que hace difícil una relación a distancia

Cuando viven lejos, casi nada pasa por casualidad. No hay un café rápido a la salida del trabajo ni verse un rato porque sí. Todo hay que acordarlo: la hora de la llamada, la fecha de la visita, quién paga el vuelo.

Esto es lo que suele pesar más:

  • La falta de contacto. Un abrazo, dormir juntos, el olor del otro. Eso no lo arregla ninguna videollamada.
  • Los horarios. Cuando uno sale del trabajo, el otro ya se fue a dormir. Si uno vive en Madrid y el otro en Monterrey, el tiempo libre que tienen en común es poco.
  • El dinero. Vuelos, autobuses, hospedaje: la cuenta sube rápido, y casi siempre uno de los dos viaja más.
  • Dos vidas separadas. Cada quien tiene amigos, familia y planes que el otro solo conoce por la pantalla.
  • No saber hasta cuándo. No es lo mismo estar lejos con fecha de regreso que estar lejos “a ver qué pasa”.

Qué dice la investigación sobre las relaciones a distancia

En 2013, los investigadores L. Crystal Jiang y Jeffrey Hancock pidieron a parejas de novios, unas que vivían cerca y otras a distancia, que anotaran durante una semana cada vez que se comunicaban: en persona, por teléfono, por videollamada, por mensaje o por correo. Las parejas a distancia decían sentirse más cercanas. Los autores lo atribuyen a que los que estaban lejos contaban más de sí mismos y tendían a idealizar lo que hacía el otro, sobre todo en los mensajes escritos.

Idealizar tiene su lado malo. En un estudio de 2007, Laura Stafford y Andy Merolla vieron que, mientras seguían separados, los noviazgos a distancia eran más estables que los de parejas que vivían cerca. Pero cuando por fin vivían en la misma ciudad, muchos terminaban. Las parejas que pasaban más tiempo sin verse en persona, y que idealizaban demasiado al otro durante la separación, tenían más probabilidades de romper después del reencuentro.

Un año antes, Stafford, Merolla y Castle habían seguido a parejas que dejaron de vivir lejos: un tercio de las que se reencontraron terminó en menos de tres meses. Los participantes hablaron de perder independencia, de descubrir cosas nuevas del otro (buenas y malas) y de pelear y sentir más celos que antes.

Otro estudio de 2013 comparó a 870 personas en Estados Unidos: unas tenían a su pareja lejos y otras cerca. Las que vivían lejos de su pareja estaban más satisfechas y más comprometidas. Aun así, cuando los investigadores volvieron a contactarlas, los dos grupos habían terminado en la misma proporción.

Son estudios hechos fuera de México y de España, así que tómenlos con cautela.

Llamadas y mensajes sin caer en el control

No hay un número correcto de llamadas al día. Lo que ayuda es que los dos sepan qué esperar.

  • Tengan un ritual fijo. Un audio de buenos días, una llamada antes de dormir, la comida del domingo “juntos” por video.
  • No toda llamada tiene que ser larga. Diez minutos de conversación de verdad valen más que dos horas con la cámara encendida mientras cada quien ve su teléfono.
  • Compartan lo cotidiano. La foto de la comida, el audio quejándose del tráfico. Eso es lo que hace que cada uno se sienta parte del día del otro.
  • Avisen cuando vayan a desaparecer. “Hoy es el cumpleaños de mi prima, te llamo mañana” evita una noche entera de mensajes en visto.
  • Hablen también de lo que molesta. Si en las llamadas solo hay cariño, los problemas se guardan para la visita, y la visita acaba en pelea.

Ojo con la diferencia entre estar en contacto y vigilar. Llamar para saber cómo te fue no es lo mismo que exigir una foto para comprobar dónde estás. Si las llamadas parecen un interrogatorio, conviene hablarlo.

Visitas y dinero

Armen el calendario juntos. Revisen los puentes del año, las vacaciones de cada uno y las fechas familiares. Es más fácil aguantar si saben que se ven en cinco semanas que si todo queda en “luego vemos”.

Hablen de quién paga. Si uno gana más o siempre es el mismo el que viaja, eso se tiene que hablar en lugar de darlo por hecho. Algunas parejas se turnan para viajar, otras dividen el costo y otras ahorran juntas solo para eso. Comprar los vuelos con tiempo ayuda, pero lo principal es que ninguno sienta que sostiene la relación solo.

No conviertan cada visita en luna de miel. Salgan, claro. Pero también vayan al súper, conozcan la rutina del otro, vean a sus amigos y pasen un día sin planes. Recuerden los estudios de Stafford: si solo se conocen en las visitas, el resto lo descubren cuando empiezan a vivir juntos.

Planeen la despedida. El último día suele ser duro. Antes de llegar al aeropuerto o a la terminal de autobuses, acuerden cuándo se llaman al llegar a casa y cuándo se vuelven a ver.

Confianza y celos

Los celos pueden aparecer en cualquier relación (en nuestra guía sobre celos en la pareja vemos cuándo son normales y cuándo controlan). La distancia solo deja más espacio para imaginar: una foto en una fiesta, un “luego te llamo” que nunca llega.

  • Acuerden qué está bien. Salir con amigos, quedarse a dormir fuera, hablar con un ex. Cada pareja pone sus límites, y es mejor hablarlos antes que descubrirlos a mitad de una pelea.
  • Pregunten antes de sacar conclusiones. “Me dio inseguridad ver esa foto, ¿cómo estuvo la fiesta?” abre la conversación. “¿Quién era ese?” la cierra.
  • No se vigilen. Pedir contraseñas, exigir la ubicación todo el tiempo o enojarse porque el otro salió con sus amigos no le da seguridad a nadie. Si uno de los dos vive con miedo a la reacción del otro, es una señal de alerta y conviene pedir ayuda (más abajo están los teléfonos).

Un plan para acabar con la distancia

Tener un plazo, aunque sea aproximado, cambia mucho. Pueden empezar con preguntas sencillas: ¿quién se muda, a dónde y para cuándo? ¿A qué tendría que renunciar cada uno: el trabajo, los estudios, la familia cerca?

Cuando se acerque la fecha, piensen en lo que contaron las parejas del estudio de 2006: menos libertad, problemas para organizar el tiempo, y más peleas y celos. Ayuda hablar antes de cómo va a ser el día a día, si van a vivir juntos desde el principio o cada uno en su casa por un tiempo, y cómo va a mantener cada quien su propia vida.

Ideas de citas a distancia

  • Ver la misma película o el mismo partido, cada quien en su casa, y comentarlo por teléfono.
  • Cocinar la misma receta a la misma hora y cenar “juntos”.
  • Si viven en el mismo país, mandarle comida a domicilio al otro con una app, sin decirle qué es.
  • Salir a caminar al atardecer, cada uno en su ciudad, y enseñarle al otro el camino.
  • Escribir una carta a mano y mandarla por correo.

Preguntas para hacerse los dos

Si quieren más, tenemos una lista de preguntas para parejas.

  1. ¿En qué momento de la semana me extrañas más?
  2. ¿Qué hago desde lejos que te hace sentir cerca?
  3. ¿Hay algo de nuestras llamadas que te canse?
  4. ¿Sientes que uno de los dos se esfuerza más para que esto funcione?
  5. ¿Cómo te sientes cuando pasamos un día sin hablar?
  6. ¿Dónde nos imaginas dentro de un año?
  7. ¿Qué te daría miedo perder si viviéramos en la misma ciudad?

Hablar con una pareja que ya pasó por ahí

En Venna, ustedes dos hablan con otra pareja en una llamada de voz de una hora, guiada por la app. Los ponemos en contacto con una pareja que está viviendo algo parecido o que ya lo vivió. Pueden elegir un tema en la app, como la confianza o la comunicación. Nadie usa su nombre real y la sesión solo se hace si los cuatro están de acuerdo. La app hace las preguntas y le da la palabra a cada uno. Cada pareja cuenta lo que vivió, en lugar de dar consejos. Nada se graba, salvo que los cuatro elijan una sesión grabada con una pareja con experiencia, y ninguna IA escucha. Cada uno se conecta desde su propio teléfono, así que pueden estar en dos ciudades distintas.

Venna no es terapia. Si eres mujer y sufres violencia en tu relación, incluidos el control o las amenazas a distancia, o si tú o alguien cercano piensa en el suicidio, pide ayuda. Las líneas de ayuda son gratuitas y atienden las 24 horas, y en una emergencia cualquier persona puede llamar al número de emergencias:

  • En México: Línea de las Mujeres, 079 (opción 1), para mujeres que viven violencia; si eres hombre o persona LGBT+ y sufres violencia, Línea de la Vida, 800 911 2000, que atiende a cualquier persona; Línea de la Vida, 800 911 2000, si piensas en el suicidio; emergencias, 911.
  • En España: 016, para mujeres que sufren violencia, confidencial; si eres hombre o persona LGBT+ y sufres violencia, 112 si hay peligro y, si eres LGBT+, el 028, gratuito y las 24 horas; 024, si piensas en el suicidio; emergencias, 112.

Si la distancia te tiene mal desde hace tiempo, busca a un profesional de la salud mental.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Las relaciones a distancia funcionan?

Pueden funcionar. En 2013, L. Crystal Jiang y Jeffrey Hancock vieron que las parejas a distancia decían sentirse más cercanas que las que vivían cerca, porque contaban más de sí mismas y tendían a idealizar al otro. Otro estudio de 2013 con 870 personas en Estados Unidos encontró que quienes vivían lejos de su pareja estaban más satisfechos y comprometidos, aunque con el tiempo los dos grupos terminaron en la misma proporción.

¿Qué pasa cuando una pareja a distancia por fin vive en la misma ciudad?

Es un momento delicado. En un estudio de 2006, Stafford, Merolla y Castle vieron que un tercio de las parejas que se reencontraron terminó en menos de tres meses. Los participantes hablaron de perder independencia, de descubrir cosas nuevas del otro y de pelear y sentir más celos que antes. Ayuda hablar antes de cómo va a ser el día a día y de cómo mantendrá cada quien su propia vida.

¿Cuántas veces al día hay que hablar en una relación a distancia?

No hay un número correcto. Lo que ayuda es que los dos sepan qué esperar: un ritual fijo, como un audio de buenos días o una llamada antes de dormir, y avisar cuando vayan a desaparecer. Diez minutos de conversación de verdad valen más que dos horas con la cámara encendida mientras cada quien ve su teléfono.

¿Cómo manejar los celos en una relación a distancia?

Acuerden antes qué está bien para los dos, como salir con amigos o hablar con un ex, en lugar de descubrirlo a mitad de una pelea. Pregunten antes de sacar conclusiones: “Me dio inseguridad ver esa foto, ¿cómo estuvo la fiesta?” abre la conversación. Pedir contraseñas o exigir la ubicación todo el tiempo no le da seguridad a nadie.

¿Quién debe pagar las visitas en una relación a distancia?

No hay una regla, pero hay que hablarlo en vez de darlo por hecho, sobre todo si uno gana más o siempre viaja el mismo. Algunas parejas se turnan para viajar, otras dividen el costo y otras ahorran juntas solo para eso. Lo principal es que ninguno sienta que sostiene la relación solo.

¿Qué citas se pueden hacer a distancia?

Pueden ver la misma película o el mismo partido y comentarlo por teléfono, o cocinar la misma receta a la misma hora y cenar “juntos”. Si viven en el mismo país, pueden mandarse comida a domicilio sin decir qué es. También funciona salir a caminar al atardecer, cada uno en su ciudad, o escribir una carta a mano.

¿Podemos usar Venna si vivimos en ciudades distintas?

Sí. En Venna, ustedes dos hablan una hora, por llamada de voz, con otra pareja que está viviendo algo parecido o que ya lo vivió. Cada uno se conecta desde su propio teléfono, así que pueden estar en dos ciudades distintas. Nadie usa su nombre real y la sesión solo se hace si los cuatro están de acuerdo.

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