- Juntos
- Once años
- Hijos
- Dos, de 6 y 3 años
- Lo que ayudó
- Diez minutos diarios
Historia ilustrativa: nombres y detalles inventados a partir de situaciones frecuentes.
Muchas veces la soledad crece despacio, entre la rutina, el trabajo, los hijos y las pantallas, hasta que un día te das cuenta de que duermes junto a alguien con quien ya casi no hablas. Esta es la historia de Laura y Daniel, contada por los dos, por turnos. Después, lo que dicen los estudios, algunas señales de que puede ser algo más que una mala racha y preguntas para hablarlo entre ustedes.
Laura y Daniel, cada uno a su turno
No hubo una pelea ni nada grave. Llevamos once años juntos y tenemos dos hijos, de seis y de tres. Un martes cualquiera le conté que mi hermana estaba enferma y él me contestó “ajá” sin levantar la vista del teléfono. Me fui a lavar los platos y pensé: si me fuera de esta casa, ¿se daría cuenta? Esa noche lloré encerrada en el baño para que nadie me oyera.
Yo no veía nada raro. Trabajaba más horas porque nos hacía falta el dinero, llegaba cansado, cenábamos con los niños y después cada uno se quedaba con su pantalla. Para mí eso era descansar juntos. Si me hubieras preguntado, te habría dicho que estábamos bien.
Lo peor era que no tenía nada concreto que reclamarle. Él no me trataba mal. Hablábamos todo el día, pero solo de horarios, del súper, de quién recogía a los niños. Hacía meses que no me preguntaba cómo estaba yo, y yo tampoco se lo preguntaba a él. Con mis amigas me sentía más acompañada que en mi propia casa, y eso me daba culpa.
Ella empezó a irse a dormir antes. Pensé que estaba cansada por los niños. Una vez le propuse ver una serie y me dijo que no tenía ganas. Me molestó, la verdad. Sentía que yo hacía mi parte y que a ella nada le parecía suficiente.
Un domingo, con los niños en casa de mis padres, apagué la tele y le dije: “Me siento sola contigo”. Lo tenía ensayado desde hacía semanas y aun así me tembló la voz.
No me lo esperaba. Lo primero que hice fue defenderme: que yo trabajaba por todos, que nunca le había faltado nada. Ella no me discutió. Me dijo: “No te estoy acusando. Te extraño”. Ahí me callé. Porque yo también la extrañaba y no lo había querido ver.
Esa tarde no arreglamos nada. Pero por primera vez en mucho tiempo hablamos de nosotros y no de la logística. Él me contó que en el trabajo se sentía a prueba todo el tiempo y que no me lo decía para no preocuparme.
Probamos cosas pequeñas. Los teléfonos se quedan en la cocina después de que se duermen los niños. Diez minutos cada noche para contarnos algo que no sea de la casa. Al principio era incómodo, parecía una obligación. Con las semanas dejó de serlo.
No todo cambió. Hay semanas en que volvemos a ser dos personas que comparten casa e hijos. La diferencia es que ahora lo decimos antes de que pasen meses. Y él ya me pregunta: “¿Y tú cómo estás?”, y espera la respuesta.
Lo que dice la investigación
Estar en pareja no protege de la soledad por sí solo. En un estudio con 225 adultos de entre 50 y 68 años en Chicago, estar casado se asociaba con menos soledad solo cuando la pareja era también un confidente, alguien con quien hablar de lo importante. Las personas casadas cuya pareja no cumplía ese papel no se sentían menos solas que las que no tenían pareja (Hawkley y colaboradores, 2008). Los autores lo relacionan con otros trabajos según los cuales lo que protege de la soledad es la intimidad y la comunicación en la pareja.
La soledad de uno y la del otro suelen ir juntas. Jeffrey Stokes analizó a más de mil matrimonios de personas mayores en Irlanda. Lo que cada uno pensaba de la calidad de su matrimonio iba de la mano de su propia soledad y también de la de su pareja, y cuando uno se sentía solo, el otro solía sentirse igual (Stokes, 2017). Es decir, si tú te sientes sola, es posible que tu pareja tampoco esté bien.
Sentirse comprendida cuenta mucho. En inglés, los investigadores lo llaman perceived partner responsiveness: hasta qué punto sientes que tu pareja te entiende, te valora y se preocupa por ti. En un estudio que siguió durante diez años a más de mil adultos casados o que vivían en pareja en Estados Unidos, quienes al principio se sentían más comprendidos por su pareja tenían, una década después, un patrón diario de cortisol (una hormona relacionada con el estrés) más saludable (Slatcher, Selcuk y Ong, 2015).
La llegada de un hijo y el teléfono también se notan en la relación. Un estudio que siguió a 218 parejas durante sus primeros ocho años de matrimonio encontró que, después del nacimiento del primer hijo, la relación empeoraba de golpe en varios aspectos, y que ese cambio solía mantenerse en los años siguientes, con cambios parecidos en las madres y en los padres (Doss y colaboradores, 2009). Sobre el teléfono, en una encuesta a 145 adultos en Estados Unidos, casi la mitad dijo que su pareja lo ignoraba por estar con el teléfono. Eso se asociaba con más conflictos por el teléfono y con menos satisfacción en la relación (Roberts y David, 2016). Es una encuesta, así que no prueba que el teléfono sea la causa.
Cuándo es más que una mala racha
Sentirse sola en pareja no es un diagnóstico, y esta lista tampoco lo es. Pero a veces la soledad se mezcla con algo más. La Organización Mundial de la Salud describe la depresión como un estado de ánimo triste, irritable o vacío, o una pérdida de interés por las cosas, durante la mayor parte del día, casi todos los días, por lo menos dos semanas. Pueden sumarse otras señales:
- te cuesta concentrarte;
- sientes una culpa excesiva o tu autoestima está muy baja;
- sientes que nada va a mejorar;
- duermes mal, o mucho más o mucho menos que antes;
- comes mucho más o mucho menos, o tu peso cambió;
- estás agotada o sin energía casi siempre;
- piensas en la muerte o en quitarte la vida.
Si te reconoces en estas señales, no es algo que tengas que aguantar: la depresión tiene tratamiento. Habla con tu médico o con un psicólogo. Si tienes pensamientos de quitarte la vida, llama hoy:
- En México: Línea de la Vida, 800 911 2000, gratuita y las 24 horas; emergencias, 911.
- En España: línea 024, gratuita y confidencial, las 24 horas; emergencias, 112.
Qué puede ayudar si te sientes sola en pareja
Dilo con tus palabras, sin acusar. “Me siento sola contigo” o “te extraño” abre más la conversación que “nunca me haces caso”.
Pregunta tú también. Es fácil sentirse sola y no darse cuenta de que el otro también lo está. Pregúntale a tu pareja cómo está y escucha lo que te conteste.
Hablen de ustedes, no solo de la casa. Un rato corto cada día, sin pantallas, para contarse algo que no sea de horarios, compras o niños.
Busquen momentos para los dos. No tiene que ser una cena cara: una caminata, un café, media hora cuando los niños ya se durmieron.
No esperes a que se arregle sola. Si lo han intentado y siguen igual, en una terapia de pareja pueden hablarlo con un profesional.
Preguntas para hablarlo entre los dos
Si les sirven, en nuestras preguntas para parejas hay más.
- ¿Cuándo fue la última vez que sentiste que de verdad te escuché?
- ¿En qué momentos del día te sientes lejos de mí?
- ¿Qué te gustaría que te preguntara más a menudo?
- ¿Qué te preocupa y no me has contado para no agobiarme?
- ¿Qué hacíamos antes que te gustaría volver a hacer?
- ¿Qué podemos probar esta semana, aunque sea algo pequeño?
Hablarlo con una pareja que ya pasó por ahí
En Venna, ustedes dos hablan con otra pareja en una llamada de voz de una hora, guiada por la app. Eligen un tema (por ejemplo, la comunicación o la intimidad) y los ponemos en contacto con una pareja que está viviendo algo parecido o que ya lo vivió. Nadie usa su nombre real y la sesión solo se hace si los cuatro están de acuerdo. La app hace las preguntas y le da la palabra a cada uno. Cada pareja cuenta lo que vivió, en lugar de dar consejos. Nada se graba, salvo que los cuatro elijan una sesión grabada con una pareja con experiencia, y ninguna IA escucha.
Venna no es terapia. Si llevas tiempo sintiéndote mal, busca a un profesional de la salud mental. Si piensas en quitarte la vida o hay violencia en tu relación, llama:
- En México: Línea de las Mujeres, 079 (opción 1), si sufres violencia; si eres hombre o persona LGBT+ y sufres violencia, Línea de la Vida, 800 911 2000, que atiende a cualquier persona; Línea de la Vida, 800 911 2000, si piensas en quitarte la vida; emergencias, 911.
- En España: 016, si sufres violencia; si eres hombre o persona LGBT+ y sufres violencia, 112 si hay peligro y, si eres LGBT+, el 028, gratuito y las 24 horas; línea 024, de atención a la conducta suicida; emergencias, 112.
Fuentes
- Hawkley, L. C., Hughes, M. E., Waite, L. J., Masi, C. M., Thisted, R. A., & Cacioppo, J. T. (2008). From social structural factors to perceptions of relationship quality and loneliness: The Chicago Health, Aging, and Social Relations Study. The Journals of Gerontology: Series B, 63(6), S375–S384.
- Stokes, J. E. (2017). Marital quality and loneliness in later life: A dyadic analysis of older married couples in Ireland. Journal of Social and Personal Relationships, 34(1), 114–135.
- Slatcher, R. B., Selcuk, E., & Ong, A. D. (2015). Perceived partner responsiveness predicts diurnal cortisol profiles 10 years later. Psychological Science, 26(7), 972–982.
- Doss, B. D., Rhoades, G. K., Stanley, S. M., & Markman, H. J. (2009). The effect of the transition to parenthood on relationship quality: An eight-year prospective study. Journal of Personality and Social Psychology, 96(3), 601–619.
- Roberts, J. A., & David, M. E. (2016). My life has become a major distraction from my cell phone: Partner phubbing and relationship satisfaction among romantic partners. Computers in Human Behavior, 54, 134–141. Resumen de los resultados: Baylor University.
- Organización Mundial de la Salud, Depresión (consultado el 18 de octubre de 2026).
- CONASAMA, Línea de la Vida 800 911 2000; Secretaría de las Mujeres, Línea de las Mujeres 079, opción 1; Gobierno de México, 911 (consultados el 18 de octubre de 2026).
- Ministerio de Sanidad, Línea 024; Ministerio de Igualdad, Teléfono 016; Administración.gob.es, 112 (consultados el 18 de octubre de 2026).
- Ministerio de Igualdad, Servicio 028 Arcoíris (consultado el 18 de octubre de 2026).
Preguntas frecuentes
¿Es normal sentirse sola teniendo pareja?
Sí, pasa más de lo que parece. En un estudio con 225 adultos de entre 50 y 68 años en Chicago, estar casado se asociaba con menos soledad solo cuando la pareja era también un confidente. Las personas casadas cuya pareja no cumplía ese papel no se sentían menos solas que las que no tenían pareja (Hawkley y colaboradores, 2008).
Si yo me siento sola, ¿mi pareja también se siente así?
Es posible. Jeffrey Stokes analizó a más de mil matrimonios de personas mayores en Irlanda y vio que, cuando uno se sentía solo, el otro solía sentirse igual (Stokes, 2017). Por eso ayuda preguntarle a tu pareja cómo está y escuchar lo que te conteste.
¿Tener hijos o usar mucho el teléfono puede hacer que me sienta sola en pareja?
Los dos se notan en la relación. Un estudio con 218 parejas encontró que, después del primer hijo, la relación empeoraba de golpe en varios aspectos, y que el cambio solía mantenerse (Doss y colaboradores, 2009). En una encuesta a 145 adultos en Estados Unidos, casi la mitad dijo que su pareja lo ignoraba por estar con el teléfono, algo que se asociaba con menos satisfacción, aunque una encuesta no prueba que el teléfono sea la causa.
¿Qué hacer si me siento sola en mi relación?
Dilo con tus palabras y sin acusar: “Me siento sola contigo” o “te extraño” abre más la conversación que “nunca me haces caso”. Busquen un rato corto cada día, sin pantallas, para hablar de algo que no sean horarios, compras o niños. Si lo han intentado y siguen igual, en una terapia de pareja pueden hablarlo con un profesional.
¿Cómo saber si sentirme sola en pareja es depresión?
Sentirse sola en pareja no es un diagnóstico. La Organización Mundial de la Salud describe la depresión como un ánimo triste, irritable o vacío, o una pérdida de interés por las cosas, durante la mayor parte del día, casi todos los días, por lo menos dos semanas. Pueden sumarse dormir o comer mucho más o mucho menos, cansancio constante, culpa excesiva o pensar en la muerte. La depresión tiene tratamiento: habla con tu médico o con un psicólogo.
¿A dónde llamar si me siento muy mal o pienso en quitarme la vida?
En México, a la Línea de la Vida, 800 911 2000, gratuita y las 24 horas, o al 911 en una emergencia. En España, a la línea 024, gratuita y confidencial, las 24 horas, o al 112 en una emergencia.
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